«Desde muy temprana edad se nos programa para pensar que vivir una vida siendo leales a los valores de virtuosismo, el ingenio y la decencia no suponen mucho esfuerzo. Así, si el camino resulta duro y requiere paciencia, pensamos que estamos en la senda equivocada».

– Eso nos contaba Robin Sharma.

Y lo recupero hoy.

Lo recupero porque probablemente toda figura directiva alguna vez (si esa vez no es ahora) se ha encontrado en la situación en que «las cosas» se ponían duras y requerían paciencia. Y, en esa vez, se ha preguntado:

¿Estaremos en la senda equivocada?

Honestamente, no es la finalidad de esta reflexión entrar en detalle de si las cosas deben (o no) ser difíciles. Sé que a estas alturas, uno ya ha llegado a sus propias conclusiones.

Además, nada es estático y siempre habrá literatura contradictoria: desde aquellos que afirman que cuando uno está alineado las cosas fluyen y salen con facilidad. Hasta aquellos que consideran, que la vida es un camino de dificultades cuya finalidad es hacernos evolucionar para que nuestro Ser alcance la máxima excelencia. También hay quién cree que las cosas no son buenas ni malas, simplemente son y es la resistencia a ellas lo que genera fricción y malestar.

No, en realidad, recupero esta quote de Robin Sharma por algo muy específico.

Y es porque habla de ese momento en que se plantean retos importantes o  situaciones complejas que hacen que una organización se pregunte si está actuando en la dirección correcta.

¿Qué el camino resulta duro y requiere paciencia?

Eso es inevitable.

Pero sí podemos anticiparnos en dos áreas para contestar a la pregunta de la senda:

  • Velocidad en la recopilación de datos: cuanta más información podamos reunir en el tiempo disponible, más sólida será la respuesta.
  • Agilidad empresarial: cuanto más ágil es el negocio y el equipo que lo forma, más fácil será implementar la decisión que se tome (sea cual sea).

Y, aunque las cosas se pongan difíciles a veces (que no siempre), estos factores se pueden tener ya resueltos. ¿Cómo? Estableciendo sistemas  y procesos de organización, con una cuidada planificación y una cultura empresarial sólida y fresca.

No dudo que esto no es nuevo para ti, pero a veces está bien conectar con las bases, ¿verdad?

Por cierto, antes, no he compartido al completo la declaración de Robin Sharma. Seguía así:

«Alcanzar la verdadera grandeza y materialización del genio que hay en vosotros son deportes duros. Solo los que tengan una dedicación suficiente como para llegar a las fronteras ardientes de los confines más remotos podrán ampliar sus propios límites».

Gracias por estar aquí.

Seguimos cerca,

Verónica Ferrer – Consultora en Pitaya Business.