¿Moral? ¡No se escala con la moral!
– Me lo dijo sonriendo.

Han pasado ya unos años. Pero lo recuerdo perfectamente.

Te pongo brevemente en contexto:

– Era fin de semana. Escalando. Naturaleza.
– Moral entendida como ánimo (moral alta, moral baja) no desde la perspectiva ética.
– No nos conocíamos, pero estábamos escalando en la misma pared.
– Yo, llevaba cuatro intentos a una ruta (o vía, como le llaman) a mi máximo nivel de dificultad.
– Ella, tenía un nivel de escalada muy superior al mío y parecía que levitaba por la pared.

Así que, le pregunté : ¿Qué piensas mientras escalas? ¿Cómo mantienes alta la moral en secuencias complejas?

Y aquí es cuando me contestó que no se escala con la moral. «En el único lugar donde has de poner el foco es en tus movimientos: dónde pones las manos, donde pones los pies».

– No importa si estás al principio de la vía o al final.
– No importa si hay alguien o no mirando.
– No importa si tienes un buen o mal día.
– No importa los intentos fallidos (o no) que hayas tenido.

Solo importa poner el foco en lo que estás haciendo en ese momento. 

Esta conversación la recupero hoy por dos motivos.

(1) Me conectó de nuevo con lo que Arno Ilgner llama el Camino del Guerrero (o Guerrera): preparación, análisis de la situación, planificación y acción («lo importante no es si vas o no vas, lo importante es que si vas, vayas con todo tu foco. Sin reservas»).

(2) Porque esta máxima es exportable al ámbito empresarial. Conseguir los retos y actuar con máximo rendimiento es poco factible si lo vinculamos estrictamente a la moral (ánimos) de cada momento.

– ¿Vender? ¡No se vende con la moral!
– ¿Tomar decisiones? ¡No se toman decisiones según la moral!
– ¿Transformar la organización? ¡No se transforma con la moral!
– ¿Afrontar retos ambiciosos? ¡No se afrontan con la moral!

No, no se hace con la moral.

Se hace analizando la información disponible, tomando decisiones firmes, haciendo un plan de acción e implementándolo, día a día, con constancia. Obviamente, siempre evaluando y reajustando: pero la base está en el foco (constante), no en el estado de ánimo (variable).

Y, tú, ¿cómo lo ves?

Gracias por estar aquí, seguimos cerca.

Verónica Ferrer Moregó – Consultora en Pitaya Business