¿Te acuerdas del momento Be water my friend? – Han pasado ya unos años.

Esta frase, síntesis de sabiduría milenaria, me marcó desde primer momento.

¿Quién no quiere ser agua?
¿Quién no quiere avanzar en armonía? Sin dudar, sin parar.
¿Quién no quiere ser como un río?

Y fluir en el camino hacia el mar.
Salvar los obstáculos generando cascadas.
Acelerarse en las montañas y tranquilizarse en los llanos.

¿Quién no quiere que el sonido de su paso relaje a quién lo oye?
¿Quién no quiere ser el río que nutre valles, pueblos y ciudades?

Be water my friend. Por supuesto, ¿qué si no?

Pero con el tiempo, descubrí un secreto.

¿Sabes qué es lo que consigue que un río llegue al mar?
¿Sabes qué es lo que aguanta el cauce?

Claro que lo sabes.

Es la ribera (descrita en diccionario como: margen u orilla del río, así como las tierras adyacentes a dichos márgenes).

Y la ribera, es estática.

La ribera, estática y estoica, aguanta a lado y lado del río. Ella es la que encauza el agua.

Y, aunque es el río el que fluye, es la ribera la que consigue que llegue al mar.

Sin ribera, todo sería una amalgama líquida que fluye (my friend), pero sin ninguna dirección.

Parece poético, pero es matemático.

Y en la empresa, aplica al detalle.

Sin ribera, no hay río que acabe en el mar.

¿Uno quiere un negocio que fluya?

Ocuparse de los aspectos de la empresa que se atribuyen al “fluir”, es necesario: la innovación, la generación de oportunidades, la visibilidad.

Pero, ocuparse de las riberas, es imprescindible. Las riberas son las áreas que aseguran que el «fluir» siga una dirección: la planificación (y no sólo la planificación en sí, si no la estructura que ésta supone), los sistemas y los procesos 0 la cultura empresarial.

Por eso en Pitaya Business decimos (y me atrevería a decir que estaríamos de acuerdo contigo) que, ocuparse del fluir, es importante y necesario. Pero ¿ocuparse de las riberas? Eso es imprescindible. Siempre que se quiera llegar a algún lugar, claro.

Si de nuevo Bruce Lee me dijera:

Be water my friend.

Le diría:

– Por supuesto. Pero ribera, también.

Gracias por estar aquí.

Seguimos cerca,

Verónica Ferrer – Consultora en Pitaya Business.