Esto es una historia de bolitas blancas.

Imagina una agrupación de muchas bolitas. Del mismo tamaño. Mismas características. 

Funcionan en armonía, están interconectadas, en realidad, todas son uno. 

Son tan uno que forman una bonita esfera blanca y resplandeciente.

Pero, un día, dos se rebelan. Empiezan a operar de manera independiente. 

Se benefician de vivir en una esfera blanca y resplandeciente, claro, pero no cumplen su parte. 

Piensan en ellas y no entienden que, si ellas no cumplen con su parte, empiezan a resentirse todas las demás bolitas.

Pero ellas no lo ven. Y siguen. De hecho, hasta se sienten triunfadoras.

Sacan provecho de vivir en la esfera blanca y resplandeciente ¡sin tener que dar nada a cambio!

Piensan que, la idea es tan buena, que si no lo hacen ellas primero, lo hará igual alguna otra bolita blanca.

Pero de tanto operar independiente, no se dan cuenta que están mudando de color.  Ahora son grises. Y, de hecho, también están perdiendo su forma. Se vuelven cuadradas.

Pero ellas siguen. Y, sin darse cuenta, empiezan a contagiar a todas las que están a su alrededor. 

Primero unas pocas, cada día más. Y más. 

De manera que, una a una, cada una de las bolitas empieza a operar también de manera independiente. ¡Qué bien no tener que dar nada a cambio!

Ahora, el 98% de ellas ya son cuadradas y han mudado a gris.

Ellas no lo ven desde fuera, pero ya no forman una bonita esfera blanca.

Son más bien una amalgama deforme de cuadrados grises y negros unidos por conexiones cada vez más débiles.

Hasta que un día, las conexiones se rompen. Las bolitas se separan. Y caen al vacío.

Se convierten en partículas insignificantes que pierden sentido.

Mueren.

Ya no hay más bolitas. Ya no hay esfera blanca y resplandeciente.

– No, no es un final feliz.  

Pero, podría haberse evitado.

Es obvio, ¿verdad?

¡Ay! Si las pobres bolitas blancas hubieran comprendido que era su unión lo que creaba la bonita esfera blanca donde vivían.

¡Ay! Si hubieran comprendido que, aunque independizarse del conjunto era ventajoso al principio, estaban quedándose sin sustento y lugar para vivir.

Pues hasta aquí la absurda historia de las bolitas blancas.

Y, aunque absurda, nos sirve para explicar porqué crear un ecosistema mundial empresarial sostenible no nos parece a Pitaya Business una meta ambiciosa, sino una meta de sentido común. 

Un ecosistema empresarial mundial sostenible no es más que eso. Empresas que comprenden que son bolitas blancas y que forman parte de un conjunto que va más allá de ellas mismas. 

Que lo que ellas hagan, influye sobre el resto y que tiene un impacto directo en lo que se encontrarán mañana. 

Empresas que comprenden que, aunque ahora vivan, su supervivencia a largo plazo está comprometida si, en vez de retroalimentar el sistema de manera positiva, lo acaban transformando en un lugar triste y gris. 

¿Cómo lo ves?

Nosotros trabajamos para que cada vez lo veas más blanco y brillante. 

Gracias por estar aquí, seguimos cerca.

– Verónica Ferrer, Consultora en Pitaya Business.

¿Sabes? Pitaya Business ofrece consultoría estratégica para ayudar a negocios a generar valor económico y crear un ecosistema empresarial sostenible.

Ofrecemos tres soluciones patentadas:

(1) CIMKIT®  – Kit de Comunicación Integrada en Marketing – orientado a la mejora de la promoción, expansión y ventas de la empresa.; (2) 8WS® – 8 Weeks System- método para sistematizar y escalar el negocio en ocho semanas y; (3) MOG® – Marketing on The Go®, creación de departamento de marketing en tres meses.

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